Para contrastar el marketing del silencio de Torrente Presidente, hemos querido hacer un repaso a la promoción de las otras cinco películas de la saga. Pero enfocadas en lo que nos gusta: los cines. Recordando viejos tiempos, nos ha quedado clara una cosa: Santiago Segura ya tiene el culo pelado en esto del marketing cafre para llamar la atención.
TORRENTE, EL BRAZO TONTO DE LA LEY (1998)
Torrente, el brazo tonto de la ley se estrenó el 13 de marzo de 1998 y consiguió más de 3 millones de espectadores, recaudando más de 1.600 millones de pesetas (unos 9,6 millones de euros actuales). Se convirtió así en la película española más taquillera hasta ese momento, superando a Belle Époque (1992) de Fernando Trueba.
Fue un éxito sin precedentes, pero al ser la entrega inaugural tuvo una promoción convencional. De la mano de Columbia-Tristar, contó con el despliegue habitual de la época: su póster, el tráiler y los clásicos fotocromos en los vestíbulos (interiores o exteriores) de los cines.


TORRENTE 2: MISIÓN MARBELLA (2001)
Tras el arrollador éxito de la primera entrega, la secuela se convirtió en un acontecimiento nacional. El personaje ya era un icono popular, lo que permitió una campaña promocional y un estreno mucho más agresivos y profesionales.
Estrenada con 300 copias, un hecho sin precedentes para el cine español en aquel momento, Torrente 2 recaudó en su primer fin de semana 582 millones de pesetas. Este fue el inicio más taquillero de la historia en España hasta la fecha, solo superado por La amenaza fantasma (aunque de forma relativa, ya que la cinta de Lucas se estrenó con un despliegue mayor de 352 copias).
Por primera vez, y gracias a la distribuidora Lola Films, una comedia española se planteaba como un auténtico blockbuster, con un mercha en los cines a la altura de las grandes producciones de Hollywood. Para empezar tuvimos tres pósters, dos de ellos teasers: primero uno con un fondo negro casi absoluto que obliga a centrar la mirada en el título; el segundo lo mismo pero con Santiago Segura y Gabino Diego asomándose por la esquina inferior derecha. El tercero ya es el póster oficial que todo el mundo reconoce.

Luego estaba la guía de sala. Pero, en lugar de ser la típica hoja DIN A4 impresa por delante y por detrás con solo la ficha técnica, teníamos un dossier con más fotos. Algo muy inusual para la época. ¿Fotocromos? También, en el año 2001 aún estaban de moda.


En los cines también se repartieron postales de un tamaño aproximado de 14,8 x 10,5 cm. Estas no solo mostraban el póster final, sino que también incluían versiones alternativas que parodiaban películas famosas de la época, como Star Wars o Misión Imposible. Este recurso reforzaba el tono gamberro e irreverente de la secuela.



Aunque el mercha que más recordamos es la mítica camiseta promocional. Desde la época de Misión en Marbella, Santiago Segura ha lucido las camisetas promocionales de sus películas. La táctica se volvió omnipresente en los programas de televisión y también llegó a las cadenas de cines, donde los trabajadores las llevaban durante la jornada laboral.

Como curiosidad de coleccionista os dejamos la foto de la invitación del preestreno de esta secuela que destaca por su diseño temático y su forma circular, que imita una diana de tiro, muy acorde con el tono de comedia de acción y parodia de la saga. En Santiago de Compostela: Multis Compostela (22:30). Valencia: Aragón (22:30). Málaga: América (22:00). Zaragoza: Cervantes (22:30). San Sebastián: Garbera (22:30). Barcelona: Warner La Maquinista (22:30).

TORRENTE 3: EL PROTECTOR (2005)
Para la tercera entrega, todo se elevó a una escala superior. Si las cintas anteriores sentaron las bases del personaje, esta tercera parte llevó la hiperbolización al límite. La película aterrizó el 30 de septiembre de 2005 en 465 salas de toda España (nunca una película española había salido al mercado con tantas copias) y logró una recaudación de más de 7,2 millones de euros y 1.380.000 espectadores solo en su primer fin de semana. Con estas cifras, logró la hazaña de desbancar a la esperada tercera parte de la precuela de Star Wars.
En el marketing y la promoción también batió récords: camisetas, tours televisivos, premieres, postales, un videojuego para PlayStation 2 al más puro estilo GTA y hasta en los pósters, dejando claro que era más grande. El póster oficial, que poblaba las carteleras de los cines, estaba creado por el gran Drew Struzan. ¡DREW STRUZAN! El mismo que hizo los pósters de Regreso al futuro, Star Wars o Indiana Jones.

Por desgracia se conserva muy poco material de la época. Lo único que hemos rescatado son las postales que se repartían en los cines adaptando los éxitos más grandes de aquel 2005 a la estética «cutre-lujosa» de Torrente. Los ejemplos son de Star Wars: Episodio III – La venganza de los Sith y Batman Begins.

Aunque de la tercera entrega no hemos podido rescatar todo el material que nos gustaría, queremos destacar un par de joyas de su premiere, celebrada el 29 de septiembre de 2005 en el desaparecido cine Palacio de la Música de Madrid. El evento fue patrocinado por la revista FHM, una colaboración que resultó ser el matrimonio perfecto entre la «cultura de quiosco» masculina de la época y el universo de Santiago Segura.
El despliegue fue total: el logo de la revista inundaba la marquesina del cine y el photocall de la alfombra roja, por donde se pavoneó un ecosistema de «amiguetes» que solo el director madrileño es capaz de reunir. La lista era interminable: desde las estrellas del Real Madrid (con Iker Casillas y Guti a la cabeza) hasta leyendas del espectáculo como El Fari, Josema Yuste, Arturo Valls, Pablo Carbonell e incluso el oscarizado Alejandro Amenábar.
Sin embargo, hubo dos presencias que marcaron la noche: Yvonne Sciò, la modelo y actriz italiana que protagonizaba la cinta junto a Segura y que, como se puede ver en las imágenes, encabezaba también la portada de la revista FHM de aquel mes, cerrando así el círculo promocional de una premiere que paralizó la Gran Vía; y Mariano Rajoy, por entonces líder de la oposición, quien parece buscaba ‘rascar’ votos apareciendo rodeado de sugerentes modelos. Desde luego, ver a un aspirante a la presidencia del Gobierno en un evento de Torrente validó la saga como un fenómeno que trascendía el cine para convertirse en una auténtica cuestión de Estado».

TORRENTE 4: LETHAL CRISIS (CRISIS LETAL) (2011)
Torrente 4: Lethal Crisis fue una revolución tecnológica, ya que se rodó íntegramente en 3D estereoscópico, algo carísimo y muy complejo para una producción española. Segura quería que el espectador fuera salpicado de pus, sangre y otras efusiones en platea de las multisalas. Y lo consiguió desde sus primeros tráilers. Fue un movimiento para combatir la piratería masiva y ofrecer una experiencia que solo se podía disfrutar plenamente en el cine.
Recordad que Avatar (2009) lo cambió todo. A partir de ahí, Hollywood entró en una moda y todos los estudios querían su película en 3D. Sin embargo, la mayoría de las películas de 2010 y 2011 (como Furia de Titanes o Alicia en el País de las Maravillas) se rodaron en 2D y se «convirtieron» en 3D en postproducción. El resultado era un desastre: imágenes oscuras, sin profundidad real y que daban dolor de cabeza al espectador. Segura se negó a hacer una conversión barata queriendo usar 3D nativo y se usaron equipos de la empresa del propio James Cameron para supervisar la estereoscopía.
Así que, después de este esfuerzo, no es de extrañar que en los pósteres de la película se viera bien grande eso de ‘EN SOBRECOGEDOR 3D’ o ‘UN ESPECTÁCULO LAMENTABLE EN 3D’. A continuación, tenéis los ejemplos de la lona gigante del antiguo cine Urgel de Barcelona o los banners de los Filmax Gran Via 2.


La película se estrenó el 11 de marzo de 2011 en 855 pantallas de toda España, una cifra absolutamente colosal. De esas aproximadamente 465 eran salas 3D. Esto es clave porque, en 2011, el parque de proyectores digitales 3D en España todavía estaba creciendo y Segura logró que prácticamente todos los cines que tenían tecnología 3D en España pusieran su película, desplazando a cualquier otra producción internacional.
¿Queréis otro ejemplo del tirón del 3D para la caspa y las cerdadas de nuestro amigo de la camisa de tergal con lamparones? En algunos cines regalaban las gafas 3D polarizadas RealD a los primeros espectadores. Sí, amigos: un despliegue por todo lo alto.

Si en las entregas anteriores el desfile de caras conocidas era un reclamo, en Torrente 4 se convirtió en una auténtica invasión para recuperar el tono de comedia de cárceles y el humor más crudo de la primera. Segura configuró una «selección nacional» del surrealismo ibérico donde el mundo del deporte y la televisión se volcaron con la causa junto a los rostros salidos de los callejones más oscuros de la televisión y el famoseo cañí.
Muchos de ellos se dieron cita en en la premiere en los Cines Capitol de Madrid. Por un lado, el grupo de los cameos VIP, donde el mundo del deporte y la televisión se volcaron con la causa. Por otro lado, la galería de «frikis», esos personajes únicos que solo habitan en el ecosistema de Segura.Pero el gran golpe de efecto fue el coprotagonista: un Kiko Rivera (Paquirrín) que, lejos de ser un simple cameo, cargó con el peso de la película como el nuevo y fiel escudero de Torrente.

Pero sin duda la gran jugada de marketing fue que nadie se esperaba ver a David Bisbal protagonizando el videoclip oficial, y mucho menos que el propio tráiler de la película fuera, en esencia, ese videoclip de casi tres minutos de duración. Fue una jugada maestra: en lugar de vender la trama, Segura vendió el evento. ¡Y leches, que el «Aquí te pillo, aquí te mato» era muy pegadizo!
Ese tráiler-videoclip también se distribuyó masivamente en 35mm y ahora es una pieza muy buscada por los coleccionistas. Ver los rizos de Bisbal y las «guarradas» de Torrente con el grano y la textura del cine analógico, justo antes de una película convencional, era el contraste perfecto para anunciar que «el brazo tonto de la ley» volvía por todo lo alto.


TORRENTE 5: OPERACIÓN EUROVEGAS (2014)
Torrente 5: Operación Eurovegas (2014) supuso el cierre de una era, apostando por una «limpieza de cara» técnica y una ambición internacional que nadie esperaba a esas alturas de la saga.
El material de los cines fue el común por la época, aunque ahora cambiábamos de distribuidora: de Warner a Sony y tiro porque me toca. Tuvimos tres pósters diferentes haciendo la coña de la saga Ocean’s Eleven, un display con toda la tropue friki con Jesulín de Ubrique liderando a una banda de atracadores ineptos y hasta cartones de palomitas personalizados.



¿Hubo premiere en Madrid? Pues claro. Había que fardar de que Segura lograra atraer a Alec Baldwin para su desfile de frikis. Fue un auténtico circo romano con alfombra roja en los Kinépolis Ciudad de la Imagen.


Fuera coñas, y aun sin haber visto todavía Torrente Presidente, lo de la quinta entrega fue el mayor hito de casting en la historia de la saga. Traer a un actor de su calibre (nominado al Oscar, recordad) para ser el villano fue glorioso. No fue un simple cameo como el de Oliver Stone en Torrente 3; Baldwin tenía un papel de peso y rodó escenas de acción real. Y verle interactuar en la premiere con Cañita Brava o Fernando Esteso generaba un ‘choque de civilizaciones’ tan cómico como surrealista, dándole a la película un aire de auténtica superproducción internacional.
