En un panorama donde las salas de cine españolas luchan por llenar butacas ante el auge del streaming y la saturación publicitaria, surge una propuesta audaz que ha sorprendido a propios y extraños.

Torrente Presidente‘, la sexta entrega de la icónica saga de Santiago Segura, se estrenará en cines este viernes 13 de marzo de 2026 con una estrategia de marketing que roza lo revolucionario: el silencio absoluto. Es cierto que ya sabemos cosas como su tema principal compuesto por el grupo Taburete, su duración de 100 minutos y algún que otro video filtrado del rodaje, pero oficialmente no sabemos nada más allá de la fecha de estreno.

El primer teaser, que se estrenó el 30 de enero con Aida y vuelta, no llegaba a los 30 segundos de duración y se limitaba a mostrar algunas de las críticas que habían recibido las entregas anteriores. Un teaser en toda regla, muy acorde con la estrategia propuesta por Segura. Nada de imágenes y a tope con el fondo negro con letras blancas.

En los vestíbulos de los cines más de lo mismo. El espectador no encontrará un póster con rostros conocidos, solo carteles o banners con el logo oficial. Eso sí, al menos hay cuatro versiones diferentes. Segura ha parido una maniobra que desafía las leyes de la exhibición comercial y que no tiene precedentes en el cine español.

Podría parecer contradictorio, pero en la era de la filtración constante, el marketing del silencio es el combustible más potente para la viralidad. Preservar los cameos, las «burradas» políticas y los giros de guion hasta el primer fin de semana no es solo una elección artística; es una estrategia de protección del producto.

Esta ausencia de información dispara el «runrún» entre los seguidores, genera FOMO (fear of missing out) y maximiza la ocupación en ese crucial primer fin de semana. Obliga al espectador a acudir al cine el día del estreno si no quiere quedar fuera de la conversación social o que le spoileen la película. De hecho, hay cines que ya registran una preventa altísima, con salas agotadas para este fin de semana, mientras los fans no dejan de compartir sus entradas en redes sociales. Se viene algo gordo este fin de semana.

Lo más «normal» es que Sony Pictures Spain lleva una semana publicando algunos spots pero siguiendo el estilo del traíler o usando imágenes de las anteriores películas. Todo material es bienvenido para lo que podría ser un nuevo paradigma para el cine español.



¿De verdad es nuevo paradigma para el cine español?

En nuestro país, las campañas suelen ser ruidosas y omnipresentes: spots en TV, entrevistas en prime time y un aluvión de contenido en redes. Éxitos de Mediaset como ‘Ocho apellidos vascos’ o la saga ‘Padre no hay más que uno’ se han apoyado en este modelo masivo. El secretismo total es más propio de experimentos independientes o de los momentos más innovadores de Hollywood.

¿Podrían directores como Bayona o Amenábar prescindir de la promoción tradicional? Ni de coña. Lo de ‘Torrente Presidente’ es un caso de estudio único, nacido de la particular relación de Segura con su audiencia y de una confianza ciega de la distribuidora en el carisma del personaje.

No hay que olvidar que Sony Pictures Spain respalda la saga desde la quinta película y que Segura ha reventado la taquilla sistemáticamente con sus comedias familiares, ganándose un cheque en blanco de la distribuidora. Además, según ha comentado el propio director, la maquinaria tradicional (pases de prensa, tráilers convencionales y alfombras rojas) se activará a posteriori. Vamos, que está todo pensado. Una jugada de post-marketing que busca alimentar el fenómeno una vez que el «secreto» esté en la calle y los primeros espectadores hayan hecho el trabajo de campo.


Del marketing del silencio al marketing viral

En la era moderna, esta estrategia de ocultación no lo es todo; es el motor principal del marketing viral. No son conceptos separados, sino que uno alimenta al otro de forma orgánica. Lo vimos el año pasado con el caso de Thunderbolts* (2025), donde Marvel mantuvo el secreto durante meses para, tras el primer fin de semana, desvelar su verdadera identidad como Los Nuevos Vengadores. De hecho fue todo una jugada que nadie esperaba y que a los que trabajamos en cines nos hizo cambiar pósters y displays de los vestíbulos.

Sin duda, donde más se ha explotado este recurso es en el cine de terror y ciencia ficción, utilizando internet, el misterio y la participación activa del público para crear hype sin revelar apenas nada de la trama. Ejemplos icónicos son ‘Monstruoso’ (2008), con sus teasers crípticos y webs falsas de corporaciones ficticias o el de ‘District 9′ (2009), que simuló una segregación racial real instalando carteles de «Solo Humanos» en las calles.

Pero si tenemos que destacar un hito, es ‘The Blair Witch Project’ (1999), la precursora del marketing viral moderno. Aún recordamos cómo se promocionó como metraje real encontrado y cómo la mítica distribuidora Lauren Films llegó a colgar carteles de «Desaparecidos» por las calles españolas para alimentar el debate en una internet incipiente.

Sin embargo, para encontrar al verdadero pionero debemos remontarnos al maestro: Alfred Hitchcock. Cuando Psicosis se estrenó en España en 1961, lo hizo prohibiendo estrictamente la entrada a las salas una vez iniciada la proyección. Esta restricción, impuesta por contrato a los exhibidores, lejos de ahuyentar al público, generó colas kilométricas por el puro deseo de descifrar el misterio.

Más allá del marketing, existía una razón narrativa lógica: Janet Leigh. Ella era la gran estrella del cartel. Si un espectador entraba 45 minutos tarde (una costumbre común en la época), se encontraba con que la protagonista ya no estaba en pantalla y pasaba el resto del metraje preguntando: «¿Cuándo sale Janet Leigh?». Hitchcock quería evitar que el spoiler se arruinara por una mala gestión de los tiempos.

Programa de mano del cine Kursaal de San Sebastián

Aunque el control se relajó meses después en los cines de barrio o de reestreno, en aquel impacto inicial de 1961, entrar tarde a ver a Norman Bates era, técnicamente, imposible.