
El pasado viernes 5 de junio, el cine MK2 Málaga Nostrum volvió a abrir puertas tras un año de reforma integral del cine y del propio centro comercial en el que se ubica. El complejo no solo estrena instalaciones, sino que reinventa por completo su concepto: ha cambiado de ubicación, de tecnología y hasta de filosofía.

El centro comercial Málaga Nostrum, inaugurado en 2005, se consolidó como un punto clave de entretenimiento para los malagueños, abanderado por su cine, inaugurado aquel mismo año y operado por Cinesur. Era mucho más que un cine, ya que el edificio original integraba una zona dedicada específicamente al entretenimiento, que contaba con una bolera y recreativos.
Sin embargo, aquella configuración que conocieron los malagueños durante 20 años ha cambiado debido a un importante plan de reordenación estratégica para modernizar el parque comercial, y con él, el cine. La parcela que ocupaba el edificio original de las salas y la bolera ha sido demolida para albergar un hipermercado de la cadena estadounidense Costco Wholesale, una inversión clave para atraer más público al centro.


Hemos podido encontrar imágenes de la destrucción del cine, llevada a cabo por la empresa Erri Berri. Siempre da pena ver un cine destruido así, pero al menos sabemos que ha renacido cual ave fénix. En las fotos podemos ver las butacas desechadas y alguna que otra sala en el esqueleto.




Para preservar la oferta cinematográfica, se decidió «reinventar» el cine trasladándolo al edificio que anteriormente ocupaba la tienda Conforama. El nuevo edificio, diseñado por el arquitecto Salvador Moreno Peralta, ha sido reformado y adaptado para albergar salas construidas desde cero con el sello Premium, siendo estas las primeras de este tipo en la capital malagueña.

El cine cuenta con un total de 11 salas y 996 localidades. Si bien las salas no son muy grandes, las más grandes tienen capacidad hasta 150 espectadores, todas ellas están equipadas con amplias butacas de cuero con reposapiés eléctricos. A esta apuesta por el confort se suma una dotación técnica de calidad: proyectores láser de fósforo Christie CP2411-RBe, sistemas de sonido 7.1 y pantallas de la marca Harkness Screens.




Más allá de la oferta clásica de palomitas y patatas fritas, el bar del cine destaca por su espectacular Candy Wall: una impresionante selección de gominolas y dulces dispuestos con una estética impecable. Igualmente sorprendente es la integración de las máquinas de bebidas Coca-Cola Freestyle, que actúan como el contrapunto perfecto al diseño orgánico y sereno del cine. Este elemento de autoservicio refuerza la sensación de modernidad del cine.




Los vestíbulos apuestan por una estética limpia, casi de galería de arte, donde el protagonismo recae en la iluminación indirecta, las superficies de madera neutras y la integración tecnológica mediante pósters retroiluminados. Es una propuesta coherente con el concepto premium.

Los vestíbulos cuentan con áreas de descanso equipadas con mobiliario de líneas nórdicas y colores neutros, elementos que ayudan a que el vestíbulo se perciba más como un lounge o una zona de espera de hotel que como el pasillo de un cine. Sin embargo, la inclusión de otro tipo de asientos habría mejorado significativamente la comodidad y la acogida de los espectadores en momentos de alta afluencia.


En cuanto a las tarifas, el precio durante los fines de semana (de viernes a domingo) será de 10,70 euros, situando a MK2 Málaga Nostrum en el rango de los cines con precios más elevados de la capital, junto a los Yelmo en Plaza Mayor y Vialia. Por su parte, la entrada general durante el resto de la semana será de 9,70 euros, a excepción de los miércoles, Día del Espectador, cuyo precio será de 6,90 euros. Eso sí, está disponible la fidelización vía la Tarjeta MK2, que por una cuota anual de apenas 9 euros permite reducir el coste diario de la sesión a 7 euros, precio que desciende hasta los 5,90 euros los miércoles

Para finalizar, os dejamos un recopilatorio de los reportajes hecho por Blanca Guerrero de 101TV.es, Irene Martín de Málaga Hoy y de Paco Griñán para Diario Sur en formato vertical.