Una vez impuesto el Estado de Alarma tocaba quedarnos en casa. Si lo recordáis la idea era cerrar todo el país sólo hasta el 26 de Marzo y reabrir cuando la situación se controlara tras esas semanas en casa, pero la realidad acabó siendo otra y como bien sabéis el confinamiento duró más de los 15 días iniciales y hasta llegó a superar los días que estuvo Josh Harnett sin masturbarse en 40 días y 40 noches (2002).


Casi ocho semanas estuvimos metidos en casa hasta que empezó oficialmente la primera fase de desescalada hacia “la nueva normalidad” el 4 de Mayo. Y todo ese tiempo los cines cerrados. TODOS. Nunca antes había pasado. Ni con la Guerra Civil Española, ya que durante esos años terribles los cines siguieron abiertos para que la gente tuviera momentos de ocio y sólo las bombas cerraban algunos locales.


Eso sí, aunque los cines estuvieran cerrados los trabajadores de oficinas tuvieron que lidiar con el gran marrón de la devolución de las entradas. Llamadas, correos electrónicos y mucha queja por redes sociales de esa gente que quería que les enseñaran la pasta en plan Jerry Maguire (1996). Y todos los demás en nuestras casas. Trabajando, haciendo sesiones de fitness por Instagram, realizado llamadas por Zoom entre familiares y amigos, aguantando el complejo de DJ de los vecinos o mientras intentábamos mantener el ánimos de nuestros hijos a lo Roberto Benigni en La vida es bella (1997).

Por cierto, premio Art Attack a los que improvisaron mascarillas caseras con las camisetas promocionales de las películas para esas visitas al supermercado. Esas primeras semanas había escasez de mascarillas así que muchos trabajadores aprovecharon las camisetas de los estrenos de Disney, Sony o Universal (la mayoría las usamos de pijama) para poner en práctica sus conocimientos básicos de costura para crear unas mascarillas 100% algodón.


Pero sin duda, lo que muchos hicimos fue ver series y películas en casa. El inevitable boom del consumo las plataformas digitales como Filmin, Netflix o Disney+, que no pudo haber aparecido en mejor momento, hizo que los estudios se vieron obligados a reaccionar ante el cierre de salas de cine en el mundo entero acortando la ventana de distribución a un mes, o en algunos casos eliminándola por completo. Y todo empezó a las pocas semanas de estar confinados con la aparición en VOD (Video bajo demanda) de las películas colgadas en la cartelera a raíz de la pandemia. 

ADIÓS VENTANA DE DISTRIBUCIÓN

Al igual que en Estados Unidos, Warner Bros. adelantó el estreno en formato digital en nuestro país de Aves de Presa (y la fantabulosa emancipación de Harley Quinn), Cuestión de justicia y Richard Jewell al 27 de Marzo, pero quien destrozó prácticamente la ventana de distribución fue Sony con Bloodshot. La primera adaptación cinematográfica del universo Valiant protagonizada por Vin Diesel también llegó a diferentes plataformas (Apple TV, Google Play, PlayStation Store, Xbox y Rakuten) ese 27 de Marzo, pero claro, sólo hacia 21 días que se había estrenado en cines. 


Las ventanas de distribución eran algo tan inviolable como obsoleto que en algún momento iban a cambiar, pero la crisis del coronavirus lo adelantó todo. Pero antes de seguir… ¿Sabéis que es la ventana de distribución? Es el tiempo que pasa entre que una película se estrena en cines y su lanzamiento en otros canales como las plataformas digitales, el formato físico o la televisión de toda la vida. Por entonces eran unos 112 días de exclusividad en salas de cines que se regían por una ley que parecía escrita en piedra pero que en verdad era un pacto (o imposición según como se mire) entre las distribuidoras y exhibidoras.

Esas ventanas de cuatro meses eran una barbaridad ya que a veces tenías películas que, después de estar varias semanas en cines y salir de carteleras se encontraban en un limbo en el que ningún espectador podía acceder a ellas. Ese limbo sólo hacía que incentivar la piratería, por eso esas ventanas eran muy criticadas y muchos del sector pedían algo de flexibilidad con unas ventanas dinámicas que cambiaran según la película. No es lo mismo una película evento que al mes ya está quemada que un drama francés que cada semana se va manteniendo y hasta puede ganar con el boca-oreja.

Pero volvamos a finales del marzo de 2020. Esos estrenos en VOD le escocieron tanto a la Federación de Cines que su presidente, Juan Ramón Gómez Fabra, envió unas cartas a la presidenta de FEDICINE, Estela Artacho, y a la Directora General del ICAA, Beatriz Navas, alarmando de que, y citamos textualmente “esas decisiones ante situaciones de incertidumbre puede tener un alto precio para el futuro” y “que piensen en el medio plazo y no se tomen decisiones de tanto calado en un entorno de tanta incertidumbre como el actual.”


Se notaba que ese cambio no gustaba al sector de la exhibición que ya estaba escocido con los estrenos limitados en cines de Netflix. Los exhibidores grandes como Cinesa o Yelmo querían (y quieren) olvidarse de eso de estrenar una película de forma limitada en cines y que a las pocas semanas ya se pueda ver en casa; o peor aún, que lo hagan en el formato “day and date”, que significa estrenar películas en salas y en plataformas al mismo tiempo. Eso ya lo hizo Warner después del confinamiento y en otro momento ya recordaremos cómo les fue.


Algo distinto fue lo de la distribuidora A Contracorriente Films que en abril de 2020 puso en marcha la Sala Virtual de Cine, una plataforma online en la que podías alquilar una película durante 3 días por 6,95 euros, ya fueran nuevos estrenos o algunas de las películas que se perdieron en la cartelera antes de lo del virus. ¿Diferencias respecto a la follada de ventana de explotación de Warner? Quien alquilara una película a través del primer Theatrical Video On Demand (THVOD) de nuestro país tenía que introducir el código de alguno de los 70 cines adheridos a esta iniciativa para poder ‘apoyarlos’. Así de cada película alquilada el cine se llevaba 1 EURO para hacer frente la dura reapertura este verano.


Los primeros días la nueva herramienta alojó las películas cuyos derechos para España tiene A Contracorriente y que estaba previsto estrenar sólo en cines el mes de Abril: Vivarium, de Lorcan Finnegan; La alegría de las pequeñas cosas, de Daniele Luchetti; Los profesores de Saint-Denis, de Medhi Idir y Grand Corps Malade, y con lo que se estrenó la plataforma: el documental La pasión del arte, de Phil Grabsky. Pero ojo, esta sala virtual también estaba abierta a otros distribuidores que quieran estrenar ahí sus cintas, como fue el caso de Filmax.

Con la gran incertidumbre de saber cuándo y cómo se podría volver a la normalidad, los exhibidores, distribuidores y hasta la industria española se tuvo que poner las pilas durante las siguientes semanas para hacer frente al terrible temporal que asomaba en el horizonte. ¿Cómo? Sobreviviendo a lo Will Smith en Soy leyenda (2007).


¿QUÉ HICIERON LOS CINES?

Las cadenas grandes como Yelmo, Cinesa o Kinépolis simplemente se dieron cuenta de la importancia de las redes sociales e intentaron no perder el contacto con el público. Utilizaron de todo: información random sobre actores/directores, acertijos o retos usando emojis, preguntas a lo trivial pero sin quesito ganador, sopas de letras o hasta imágenes descargables para que los peques las coloreen en casa. La cuestión era recordar a la gente que los cines les acompañarían aunque estuvieran en casa.


Lo más destacado de esas publicaciones en redes sociales fue ver como Cinesa donaba los productos del bar que estaban a punto de caducar a la Cruz Roja o a las Asociaciones de vecinos para que las familias más vulnerables los pudieran aprovechar. ¡Muy buena acción!


Siendo realistas las grandes cadenas no lo estaban pasando tan mal, de hecho esas semanas de confinamiento ya estaban preparando el protocolo de reapertura de sus cines (lo comentaremos más adelante), pero los que se iban hundiendo como el caballo de Atreyu en los Pantanos de la Tristeza eran los cines más pequeños.

Para evitar ese ‘THE END’, algunos tiraron por el lado del micromecenazgo, o crowdfunding como mucha gente lo conoce por su nombre en inglés, para hacer frente al mantenimiento del material de proyección/ticketing, a los pagos ya comprometidos o simplemente mejorar o reparar las instalaciones. Algunos ejemplos son el cine Rambla de l’Art en Cambrils (Barcelona), el único cine de la población catalana gestionado por Toni Badimon (ex-Lauren Films) que consiguió sus 11.000 euros; el CineCiutat de Mallorca que es el único cine que regularmente proyecta películas independientes, de autor y en versión original que consiguió 80.000 euros; el Phenomena de Barcelona, templo de proyección de películas tanto clásicas como comerciales que sacó 23.000 euros.


La cuestión era ayudar a esos cines que lo estaban pasando mal; además que con la participación siempre se conseguían recompensas chulas como camisetas, las típicas bolsas totebag, entradas gratis para un futuro o bonos de suscripción a las plataformas de streaming Filmin y MUBI. Aunque lo más friki-cinéfilo fueron las recompensas más caras del Phenomena donde podías asistir a clases magistrales de cine en 35 y 70mm, un paseo por los entresijos del cine barcelonés o que la sala fuera tuya para una proyección privada.


Pero sin duda una de las iniciativas más importantes, y menos habituales, fue la creada por el Circuit Urgellenc, una empresa que posee más de una treintena de cines en Aragón, Cataluña e Islas Baleares, para evitar el cierre de las salas de las zonas rurales que desde hace décadas llevan la cultura cinematográfica a los territorios más aislados.


Esos cines de pueblo, además de programar gran cantidad de películas, cortometrajes, documentales y espectáculos que no llegarían a los territorios rurales de otra manera, hacen una enorme función socializadora que permite a los pueblos seguir vivos. La campaña ‘I LOVE CINES DE PUEBLO’ ofrecía un buen sistema para seguir apoyando a esos pequeños reductos culturales: bonos de entradas anticipadas. A pesar de que a esta campaña se han unido cineastas y actores como Antonio Resines, Isona Passola, David Verdaguer, Sergi López o Gaizka Urresti, sólo se consiguió recaudar poco más del mínimo de 7.000 euros. Aprobado justito, vamos.


Algo parecido fue lo que hizo la iniciativa NiUnCineMenos donde medio centenar de cines de pueblo unieron fuerzas gracias a los de Proyecfilm, una empresa salmantina que en los últimos años ha abierto unos cuantos cines en remotos municipios de toda España como Peñaranda de Bracamonte o Barco de Ávila.

Con el gancho de ofrecer entradas a precios reducidos, los espectadores podían adquirir su entrada esas semanas de confinamiento para luego poder acudir a las salas cuando estén abiertas de nuevo. Para ello, Proyecfilm contó con la colaboración de Movierecord y Discine con sus Movientradas. 


¿QUÉ HICIERON LAS DISTRIBUIDORAS?

Las medianas y pequeñas aguantaban como podían y las majors tomaron el control de las redes sociales con bastante promoción de sus películas que publicaban entre sus propias cuentas o a través de las de los pobres cines que aún no sabían cuando coño iban abrir. 

Principalmente anunciaban las nuevas fechas de estrenos de cara a las reaperturas pero para rellenar las redes también publicaban juegos random como sopas de letras o adivinanzas; o imágenes descargables para que los más pequeños colorearan a Peter Rabbit o Bob Esponja en casa. Pero lo que más llamó la atención fueron los fondos virtuales de los grandes estrenos que te podías poner mientras hacías videollamadas por Zoom. Sí, estábamos en nuestra casa pero podías hablar con tu abuela al lado de Scooby Doo o desde la cabina de un F-18 promocionado Top Gun Maverick.


Lo única distribuidora que fue a su puta bola fue Disney debido al estreno de su apabullante Disney+. Ni en sus sueños más húmedos hubiera imaginado que tendría el estreno perfecto de su nueva y flamante plataforma justo cuando el mundo entero se confinaba en casa. Así que durante esas semanas de Marzo/Abril las redes sociales de Disney daban mucho bombo a los estrenos de series y películas que se podían ver en casa.


Sólo se acordó de los pobres cines cuando se anunciaban las nuevas fechas de la adaptación en carne y hueso de Mulan para el 24 de Julio o el de Viuda Negra para finales de Octubre. Y eso que por entonces metió su primera puñalada a los cines cuando anunció que Artemis Fowl cancelaba su estreno en salas y se vería a mediados de Junio desde la comodidad de casa.


Para acabar esta periplo de redes sociales no hay que olvidar una iniciativa puesta en marcha por la revista Fotogramas bajo el lema #TodosVolveremosAlCine en la que podíamos podíamos ver muchos talents de nuestro país como Juan Antonio Bayona, Maribel Verdú, Antonio de la Torre, José Coronado o Javier Cámara con un mensaje de ánimo y esperanza para decir a cámara que toda esa mierda pasaría y que volveríamos al cine.


¿QUÉ HIZO LA INDUSTRIA?

¿Lloraban? No, se unían en busca de soluciones. Como los Vengadores. Los de Comscore ofrecieron un punto de encuentro semanal vía el más que conocido Zoom en el que más de un centenar de exhibidores, distribuidores, productores y gente del sector en España compartieran experiencias e inquietudes para ayudar a encontrar soluciones comunes y así iniciar una recuperación rápida y eficiente. 

En el primero, el del 4 de abril de 2020, Arturo Guillén (vicepresidente senior y director general global de Comscore Movies) y David Rodríguez (General Manager para España y Portugal en Comscore Movies) presentaron The Road to Recovery, un estudio más de 30 páginas elaborado por Gower Street en el que se profundiza en la evolución de la pandemia del coronavirus y los efectos que ha tenido en los mercados de la exhibición de todo el mundo. ¿Lo queréis chafardear? Pues AQUÍ lo tenéis.


A lo largo del mes de abril se tuvieron en cuenta un montón de factores que comentaremos a continuación, pero el mensaje era claro en cada sesión: ir juntos de la mano y actuar como un sector unido sin intereses individuales.

“Esta industria ha tenido amenazas directas e indirectas a lo largo de la historia y siempre las ha superado. Es la primera vez que todas se juntan en todo el mundo a la vez y al mismo tiempo. Es la tormenta perfecta pero que se va a convertir en una oportunidad perfecta”, arrancaba Arturo Guillén en el primer webinar.

David Rodríguez arrojaba luz a la situación: “No dudéis que la gente joven va a ir en masa a los eventos de verano que les interesen. Obviamente, todo se va a desarrollar de manera escalada pero dentro de lo malo, los meses de mayo y junio, si vemos los últimos cinco años, son los peores del año. Además, este año no va a haber eventos deportivos como Olimpiadas o Eurocopa, con lo que no van a perjudicar”.


Álvaro Postigo (director general de MK2 España) quería remarcar que había que empezar a trabajar en cómo reabrir los cines, ya que la fecha dependía del Gobierno, y hacerlo de forma unida. “Solos no vamos a ningún lado. Ningún exhibidor debe pensar que alguien puede salir solo de esta situación. Sería un error gravísimo. No podemos pensar que hay que competir en esta situación. Debe ser una recuperación del sector en su conjunto.«

“Para mí, el distanciamiento social es el gran enemigo. El problema no es tener en los cines un termómetro, una mascarilla o un gel. El problema es que se nos imponga un distanciamiento social dentro de las salas. Si tiene que estar cada uno a dos metros, cuando en nuestras casas estamos junto a nuestros familiares, para mí no tiene sentido. Yo creo que la limitación de aforo podría ser conveniente pero el distanciamiento social en una sala después de haber limitado el aforo y dentro de un mismo grupo creo que es innecesario”, aseguraba el representante de MK2.

Tampoco había que olvidar el punto de vista de la distribución. Jaime Pérez, responsable de ventas de Paramount Pictures Spain, declaraba que debían ir juntos porque “lo que pase en la exhibición arrastrará a la distribución y viceversa. Somos un estudio americano y todas las películas que estaban en fase de postproducción o de rodaje se han visto afectadas y eso va a afectar a las fechas de rodaje”.

«Hay dos pilares básicos, dos escollos que tenemos que salvar. Uno es la seguridad en los cines. Hay que mandar un mensaje al cliente de que el cine es un lugar en el que se están tomando todas las medidas necesarias. Pero también que van a tener un montón de contenido disponible que no es lo que han estado viendo en estos días en las plataformas. Es algo nuevo que sólo van a poder disfrutar en cine”, expresaba el representante de Paramount.

Lucía Martínez, directora de ventas de la extinta eOne Films Spain, introducía un matiz importante como la comunicación e implicación de las televisiones. “Es muy importante la comunicación y que la gente se entere de que las películas vuelven a estar en donde tienen que verse, en los cines. Las cadenas de televisión deberían acompañarnos. Deberían apoyar a la hora de comunicar que las salas vuelven a abrir para llegar a la gente”.

Y para acabar los comentarios de esas semanas hay que destacar a, Juan Salas, socio gerente de la empresa familiar Aficine, que dió en el clavo: «Para salir de aquí ha de ser la industria la que presente un protocolo de seguridad e higiene a Sanidad y Cultura para que no nos obliguen ellos a cosas que pueden ser contraproducentes para nuestro negocio”. Y así fue.

Con la ayuda de la Federación de Cines (que recordad engloba el 80% de todos los cines del país) a finales de abril de 2020 se creó el protocolo de actuación para que la reapertura de los cines no fuera una competición, que estuviera todo homologado y sobretodo que fuera un signo de la vuelta a la normalidad.


Como podéis ver el decálogo era el mismo que el de los días anteriores al estado de alarma con la reducción del aforo, la limpieza exhaustiva o los dispensadores de gel, pero en esta ocasión la mascarilla era obligatoria para trabajadores y espectadores.

Las piezas estaban puestas, pero sólo faltaba responeder la gran pregunta. Esa pregunta que no sabría ni Dev Patel en Slumdog Millionaire (2008):

¿CUÁNDO DEMONIOS VOLVERÍAN A ABRIR LOS CINES?