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🤖 El primer robot humanoide de cara al público está trabajando en un cine de China

Durante años, la inteligencia artificial y la robótica parecían conceptos lejanos, propios de laboratorios, ferias tecnológicas o películas de ciencia ficción. Sin embargo, la IA ya está aquí y se ha ido integrando en nuestra vida cotidiana a velocidad de crucero. Casi sin darnos cuenta, podría acabar quitándonos el trabajo.

Y el primer paso ya se ha dado en China.

El cine K11 Art House de Shenzhen (China) ha incorporado a su plantilla a un robot humanoide autónomo capaz de preparar y vender palomitas durante largas jornadas sin intervención humana.

El androide, llamado Atom, trabaja de cara al público: se mueve, detecta errores y atiende pedidos de forma independiente, marcando un hito en la automatización de los espacios de ocio.

La empresa desarrolladora detrás de este proyecto es Dobot Robotics (también conocida como Shenzhen Dobot Corp. Ltd.), una compañía china especializada en robots colaborativos y humanoides, con sede, precisamente, en Shenzhen. 

Se trata de un robot de tamaño real con 28 grados de libertad, capaz de moverse de forma estable y ejecutar tareas complejas con gran precisión. Atom puede preparar y vender palomitas, detectar errores y atender pedidos sin supervisión humana, gracias a su sistema de inteligencia artificial ROM‑1, diseñado para tomar decisiones, reconocer objetos y actuar de manera independiente en entornos dinámicos.El robot también integra visión binocular y sensores avanzados, lo que le permite percibir su entorno y colaborar con personas u otros robots. 

Aún falta mucho para ver robots de este tipo en los cines de España, pero es casi seguro que, con el tiempo, alguna cadena o cine independiente acabará incorporándolos. No será de forma inmediata ni masiva, sino progresiva.

Hoy en día existen otros problemas más urgentes dentro del sector de la exhibición cinematográfica: cierres de salas, recortes de personal, contratos temporales y salarios ajustados. Para muchos trabajadores, la llegada de robots humanoides no se percibirá como una ayuda, sino como una nueva amenaza. De momento, lo más parecido que encontramos en los cines son los tornos en las puertas de acceso y los bares autoservicio. Nada de robots humanoides.

¿Llegaremos a un mundo en el que no exista el contacto humano? Tradicionalmente, el cine ha sido un espacio de trato directo: recomendar una película, resolver un problema, atender a familias o a personas mayores. Para muchas cadenas, sustituir esa interacción por un robot empobrecerá la experiencia. Sin embargo, desde el punto de vista empresarial, la robótica ofrece ventajas claras: reducción de costes, funcionamiento ininterrumpido y una imagen futurista que, en algunos mercados, atrae al público por la novedad.